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Expectativas en el comercio exterior para este 2023.


En 2021, The Economist lanzó una ambiciosa investigación para valorar el impacto de la pandemia en empresas de todo el mundo que operan en comercio exterior.


Con el apoyo del holding portuario DP World, se publicaron los resultados de la edición 2023 de esta iniciativa–denominada "Trade in Trasition", que fotografía las expectativas y el ambiente de negocios que perciben más 3000 ejecutivos senior de compañías referentes.


La muestra se desarrolló entre septiembre y noviembre de 2022, y abarcó a las Américas, Europa, Medio Oriente, África y el Asia Pacífico.


Cercanía


“Uno de los datos destacados del informe es el regreso de los procesos productivos a mercados más cercanos: de hecho, respecto de 2021, se duplicó la cantidad de compañías que abandonó la producción en mercados lejanos y optó por opciones más cercanas”, indicó en la presentación del trabajo el CEO y presidente de DP World, Sultan Ahmed Bin Sulayem.

Bin Sulayem advirtió que “sin una rápida transformación que permita mantener el ritmo acorde a los cambios en la demanda, caracterizados por servicios punto a punto, la logística corre el riesgo de ser desplazada por nuevos competidores”.


El 2023 arranca golpeado por los resabios de la pandemia en la logística, por las persistentes tensiones comerciales entre China y Estados Unidos y por la Guerra en Ucrania. “En este contexto, los negocios están concentrados en fortalecer la resiliencia e intentar, a largo plazo, aislarse de shocks futuros”, afirma The Economist.


Preocupaciones


Si 2022 mostró un crecimiento del 3,5% en las exportaciones e importaciones globales, este año prevé apenas un 1% de incremento, de acuerdo con proyecciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC).


“Hay oportunidades de crecimiento aún: los ejecutivos priorizarán el crecimiento a través de la expansión comercial, tanto en mercados clave como en nuevos destinos. No obstante, la inflación se coló en la agenda como el principal motivo de pesimismo para los próximos 24 meses”, destaca la encuesta.


A propósito, la inflación global está proyectada en un 6,9%, tres puntos menos de la registrada en 2022. “Esto afectará la rentabilidad de los negocios, tanto por el impacto que tendrá en la demanda (menor poder de compra de los consumidores) como por el lado de la oferta (mayores costos)”.


Debate


Los economistas y especialistas en relaciones internacionales se debaten si estamos ante una mutación definitiva de la globalización, tal como la conocimos hasta ahora –caracterizada por una reconfiguración de las cadenas de suministros que priorizará el “nearshoring” y la relocalización de eslabones productivos claves– o simplemente un impasse que aportará pocos cambios a los drivers principales: China como fábrica central del mundo y Estados Unidos y Europa como combustible del motor asiático.


The Economist percibe una tendencia al “reshoring” de la cadena de suministros. “La regionalización y el nearshoring aumentaron un 8% desde 2021, mientras que la relocalización (reshoring) lo hizo en un 10%. Las razones pueden estar en el aumento de los costos de transporte y en los incentivos financieros otorgados por los gobiernos” en el marco de políticas expansivas.


Just in case


Otra conclusión entre los ejecutivos: “El just in time sigue inactivo, y lo que prevalece como tendencia entre los negocios es el just in case: hay ajustes de inventario en alza (en promedio, se pasó de una disponibilidad de mercaderías para 10,1 semanas en 2022, cuando en 2021 era de 8,9 semanas)”, destaca el trabajo.


La tendencia apuntala negocios logísticos y de almacenamiento en áreas específicas, sofisticadas e, incluso, pensadas para tal fin antes de los efectos de la disrupción logística. Es como si la balanza de la decisión se inclinara por preferir los mayores costos por el inventario que por la ruptura del mismo.


La situación en América del Sur


La región apenas incrementará un 0,3% sus exportaciones en 2023, según la OMC. Los hombres de negocios de la región explican que los aranceles y barreras proteccionistas, por un lado, y los altos costos de transporte, por el otro, serían las principales razones (a pesar de que los índices de los fletes marítimos han bajado prácticamente a niveles “normales”). En tanto, la inflación regional explicaría la caída del 1% en las importaciones sudamericanas.


“A pesar de que Rusia y Ucrania explican menos del 1% del comercio internacional sudamericano, los efectos del conflicto en la energía, los precios de los fertilizantes y de los alimentos tienen un correlato inmediato en la región”, señala el trabajo, al justificar en este motivo y la inflación los impulsores del “pesimismo de los ejecutivos” en América del Sur.


Impacto mixto


El director de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo, Fabrizio Opertti, explicó no obstante que el impacto de la inflación en la región es “mixto”.


“Por un lado, las importaciones de petróleo y gas (en el formato de energía, pero también bajo la forma de fertilizantes) enfrentarán costos mayores. Pero por el otro lado, las exportaciones de alimentos se beneficiarán en el corto plazo”, dijo, no sin luego advertir que la mayor preocupación será el impacto en las exportaciones de la “desaceleración en China, la Unión Europea y, hasta cierto punto, en Estados Unidos”.


Frente al panorama claro de inestabilidad, las estrategias comerciales se centrarán en la diversificación de mercados y convertirse en “opción sustituta” en las plazas comúnmente abastecidas por Rusia y Ucrania en productos donde la región puede competir, como hierro, carne, soja y cobre.


Por el lado de la tecnología para mejorar el manejo de inventarios y digitalizar la cadena de suministros, la región también sigue la tendencia global: la incorporación de la tecnología 5G para mejorar la conectividad, automatización y robótica para hacer más eficientes los procesos.


Barreras internas

Por último, el trabajo advierte que, si bien las compañías también buscan opciones de regionalización o incluso relocalización de eslabones de su cadena de valor, “persisten en la región barreras internas y altos aranceles que podrían impedirlo”.

En tal sentido, el Mercosur tiene mucho camino por recorrer en dos puntos: agilizar los acuerdos comerciales y actualizar la infraestructura de soporte al transporte del comercio exterior.

Fuente:Trade.

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